Cuando empecé mi negocio de limpieza de casas, pensé que era sencillo: llegar, limpiar, recibir mi pago y listo. Pero una de mis primeras clientas de Alemania me ayudó a entender que la limpieza de casas no es solo limpiar. También se necesita la mentalidad correcta, actitud, amabilidad, comunicación, ritmo y profesionalismo. Sus palabras se quedaron conmigo: “La limpieza de casas no es para flojas.”